La figura del héroe es muy particular. No sólo es una persona culturalmente atractiva, si no que enfrenta una tragedia similar a la que su cultura enfrenta, pero multiplicada gracias a la imaginación a una epopeya y para tal tarea, recibe elementos especiales que le permiten enfrentarla, ya sea por medio de herramientas como el hilo de oro que permite a Teseo regresar del laberinto del Minotauro luego de derrotarlo o por medio de dones dados por los dioses como es el caso de Aquiles y Heracles o por recompensa como en el Sigfrid bañado por la sangre del dragón. De esta manera el héroe refleja a un mortal que enfrenta una tragedia real, en el caso de Teseo es la opresión de los pueblos griegos por parte de Creta, y para lo cual se destaca de nosotros por tener herramientas o cualidades especiales que van más allá de la normalidad. Por otro lado, todo héroe tiene una búsqueda que se traduce en un viaje luego del cual este logra tener los medios para poder regresar y derrotar al mal inicial, reflejando de esta manera la lucha de muchos de nosotros por madurar y tratan de la travesía que es el lograr convertirse en adulto.
Más allá del reflejo personal en estos arquetipos, lo interesante es ver como cada vez que la sociedad (sea cual fuere) enfrenta una época critica estos surgen nuevamente en los relatos. La guerra de España contra los Moros tiene como protagonista a Rodrigo Díaz de Vivar el Cid quien se convierte
en este héroe, la incipiente Inglaterra en su mayor época de crueldad y desorden tiene a Arthur Pendragon en su Camelot. Todas estas historias tienen como denominador el hecho de que en épocas adversas aparecen figuras de personas sobresalientes que tienen dones o armas especiales con las cuales logran enfrentar estas tragedias comunes puesto que la opresión de los nobles bárbaros no la sufre sólo Arturo, si no que con el toda Inglaterra. Todas estas historias se escribieron desde la antigüedad por medio de imágenes para todos aquellos que no sabían leer. Las historias de Aquiles, Heracles, Teseo o Ulises se encuentran en vasijas de arcilla; El Cantar del mio Cid, al igual que el los Poemas Arturicos y la trilogía de los nivelungos son los primeros escritos en lengua popular respectivamente y todos tratan acerca de héroes, su búsqueda y tragedia.
En la actualidad estas historias se cuentan en un nuevo formato que mezcla la imagen con la letra, de manera que surge el género de comics como heredero directo de los jeroglíficos egipcios o las vasijas griegas narrándonos las aventuras de estos olímpicos modernos. Nuevamente es interesante ver que la mayoría de ellos se enfrentó a villanos reales en sus respectivas épocas: El Fantasma que camina (The Panthom) se enfrentó a piratas y ladrones en las colonias africanas, Superman surge en 1928 donde se avistaba el inicio de un gran conflicto, Batman aparece en 1939 en plena recesión norteamericana enfrentándose originalmente a la mafia y corrupción en Nueva York (más tarde por razones obvias se cambiaría a Ciudad Gótica o G
otham City) o el Capitán America (Captain America) en 1940 enfrentándose a los Nazis durante
Con el transcurso del tiempo, la era atómica trajo nuevas amenazas y el Capitán América (quien abría muerto deteniendo un misil a fines de
Luego de un gran receso y de cierres de casas editoriales dedicadas a los comics por baja en las ventas, a partir de 1990 luego de
a la mafia rusa en The dark knigth, El joven y nerd Peter Parker escala las paredes mientras defiende a Nueva Yorck y trata de mantener una vida normal en Spiderman I, II y III; surgen nuevos: Neo resuelve el temor y las dudas que generó a comienzo del 2000 la explosión de Internet gobernando esta en Matrix para luego revelarse y liberar a la humanidad de la extinción a través de sacrificarse ante este dios cibernético. Punto a parte merecen X-Men I, II y III o Iron Man quien se enfrenta a la venta indiscriminada de armas en oriente medio por parte de empresas norteamericanas. Una época de peligros se ha traducido en una nueva época de héroes: los delincuentes temen a Batman, Punisher o Mirageman, los desastres geográficos son detenidos por Superman. Sin embargo, todos tienen un elemento nuevo: no son queridos.
Dijimos que los X-Men trajeron al mundo la temática de que los humanos con dones especiales eran temidos y odiados por tenerlos en lugar de admirados como en épocas de antaño. Esta temática se trasladó a los otros metahumanos luego de que fuera retratada en a primera novela gráfica Watchmen (pronto en cines) en la cual estos eran registrados y obligados a retirarse por ser vigilantes fuera de la ley. Esta misma idea se retrata luego en Kingdom Come o en The Dark Nigth Returns en la cual es aun más explicita al indicarnos que Batman fue forzado a retirarse mientras que Superman a trabajar para
s son rechazados, cazados, exterminados o exiliados precisamente por tener estas habilidades y dones por los humanos normales que los culpan de sus desgracias ¿de quien nos protegen estos vigilantes?: de ellos mismos como dice en Watchmen pareciera ser la consigna. Batman es responsable de la existencia del Joker, Lex Luthor lidera a la humanidad como presidente de los Estados Unidos y pretende protegernos del alienigena (Superman), frente a lo cual los olímpicos modernos deciden retirarse para luego volver a reñadientes a rescatar al mundo.
Que nuestra sociedad real y el mundo de los héroes esta relacionado es algo que no puede discutirse, durante siglos ha sido nuestra forma de guiarnos, superar nuestras debilidades y tener algo de esperanza. Sin embargo, hoy en lugar de admirarlos los perseguimos y nos vemos reflejados en esa sociedad que acusa a Spiderman de destruir la ciudad o en aquella que condena a los héroes a millonarias indemnizaciones por salvarnos cuando no queremos como lo retrata la película Los Imposibles de Disney. Y esta es la pregunta ¿por qué? ¿Qué cambió en nosotros que de vitorearlos los apedreamos? ¿Por qué odiamos a nuestros héroes?

